Cerca de 1.400 especialistas de todo el mundo se reúnen en la capital noruega, del 8 al 19 de agosto, bajo el lema «Diving into Antarctic Science – Making Waves for the Future». Chile llegó con una delegación de una veintena de representantes de la ciencia, la educación y la sociedad civil antártica, con destacada presencia magallánica.
Por Mirador Antártico · Desde Oslo, Noruega
La ciudad de Oslo se convirtió esta semana en la capital mundial de la ciencia antártica. El lunes 10 de agosto quedó oficialmente inaugurada la XII Conferencia de Ciencia Abierta (Open Science Conference) del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR, por su sigla en inglés), el encuentro más importante del planeta en torno al continente blanco, que cada dos años reúne a la comunidad que investiga el confín austral. Organizada por el propio SCAR y el Instituto Polar Noruego, la cita congrega a cerca de 1.400 especialistas de decenas de países y de las más diversas disciplinas, desde la glaciología y la oceanografía hasta las ciencias sociales y las humanidades.
Una cita mundial que se extiende por doce días
El congreso se desarrolla del 8 al 19 de agosto y se organiza en varias etapas. Las jornadas previas —8 y 9 de agosto— estuvieron dedicadas a las reuniones de trabajo de los grupos y programas del SCAR y a una intensa agenda de eventos satélite y talleres, que incluyeron actividades impulsadas por las nuevas generaciones de investigadores reunidas en la Asociación de Científicos Polares en Etapa Temprana de Carrera (APECS).
El corazón científico —la Conferencia de Ciencia Abierta propiamente tal— transcurre entre el 10 y el 14 de agosto. Le seguirán, el 15, las reuniones de los grupos científicos y, entre el 17 y el 19, el encuentro de delegados que fijará el rumbo del organismo para los próximos años.
De Pucón a Oslo: la posta que dejó Chile
La sede noruega recoge el testigo que Chile entregó en 2024, cuando el Instituto Antártico Chileno (INACH) organizó la versión anterior en Pucón. De aquel extremo sur del mundo al norte de Europa, la conferencia conserva intacta su vocación: tender puentes entre quienes, desde los laboratorios y las bases, intentan descifrar el papel de la Antártica en el delicado equilibrio del planeta.
Una inauguración con la mirada puesta en el Año Polar Internacional
La ceremonia se celebró en el Clarion Hotel The Hub —una de las dos sedes del encuentro, junto al Thon Hotel Opera, en pleno centro de Oslo— y estuvo marcada por las palabras de bienvenida de las autoridades anfitrionas, entre ellas el presidente del SCAR, el profesor Gary Wilson, y la directora del Instituto Polar Noruego, la profesora Camilla Brekke.
La primera gran actividad de la jornada fue un simposio conjunto de SCAR, el Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP) y el Instituto Polar Noruego, dedicado a la inversión en infraestructura de observación y en capital humano, con la mirada puesta en el Quinto Año Polar Internacional (IPY-5). Tras los años polares internacionales de 1882, 1932, 1957 y 2007 —hitos que transformaron el conocimiento de las regiones heladas—, la comunidad científica se prepara para un nuevo esfuerzo coordinado de observación de la Tierra, y Oslo aspira a ser uno de sus puntos de partida.
«Generando olas para el futuro»: el programa científico
Bajo el lema «Diving into Antarctic Science – Making Waves for the Future» —«Sumergirse en la ciencia antártica, generando olas para el futuro»—, el programa despliega medio centenar de sesiones paralelas que abarcan las ciencias físicas, las geociencias, las ciencias de la vida y las ciencias sociales y humanidades, además de numerosos ejes transversales.
A ello se suman conferencias plenarias diarias a cargo de figuras de primer nivel —como Clara Burgard, Marisol Vereda, Douglas Wiens y Bettine van Vuuren—, mini-simposios sobre asuntos urgentes como las invasiones biológicas en la Antártica o la planificación espacial marina en el océano Austral, y una extensa muestra de pósteres científicos en el Thon Hotel Opera. El encuentro reserva, además, un lugar para el diálogo entre la ciencia y la ciudadanía, en la convicción de que la Antártica —remota y frágil— debe ser comprendida también por quienes nunca pondrán un pie en el hielo.
La presencia chilena en Oslo
En ese vasto escenario, Chile se hace presente con una delegación de alrededor de veinte representantes. Junto al INACH concurren investigadores del Instituto Milenio BASE (Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos), del Centro Internacional Cabo de Hornos y de diversas universidades nacionales.
Entre ellos, científicos como César Cárdenas —vinculado al INACH y al Instituto Milenio BASE, y presidente del Comité Científico de la CCRVMA— y Hugo Benítez, de la Universidad Andrés Bello, participan en los mini-simposios sobre conservación marina e invasiones terrestres, confirmando el peso de la ciencia chilena en los debates de mayor proyección internacional, desde la creación de áreas marinas protegidas en el océano Austral hasta el control de las especies invasoras que amenazan los ecosistemas del continente.
Magallanes y Punta Arenas, presentes
La presencia nacional, sin embargo, no se limita a los laboratorios. Desde Magallanes, y en particular desde Punta Arenas —ciudad reconocida como puerta de entrada a la Antártica—, llega también una delegación de la sociedad civil y del mundo educativo que ha hecho de la divulgación y de la memoria antártica una verdadera causa.
Participan, entre otras, la Fundación Coalición de Jóvenes Antárticos, Mirador Antártico, la Fundación Valle Hermoso, la Fundación Huellas Magallánicas, el Centro de Estudios Hemisféricos y Polares y el programa educativo Embajadores Antárticos: iniciativas que acercan la ciencia del continente blanco a las nuevas generaciones y proyectan a la región austral como un actor antártico por derecho propio.
La Antártica, un laboratorio del futuro común
Con Oslo como escenario, la XII Conferencia del SCAR reafirma que la Antártica es hoy un laboratorio del futuro común: un termómetro del cambio climático y un espacio de cooperación internacional que trasciende las fronteras. Durante una semana, las «olas» a las que alude el lema del encuentro —las de una ciencia que se atreve a mirar lejos— buscarán impulsar, desde el corazón de Escandinavia, la agenda que guiará la investigación polar de los próximos años. Chile, con su histórica vocación antártica y su condición de país puente hacia el continente helado, vuelve a ser parte de esa marea que, desde Oslo, promete seguir creciendo.
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