Cuando la ciencia mira al sur: mujeres que abren camino en la Antártica

Punta Arenas. Hay territorios que durante décadas se dibujaron con un solo rostro. La Antártica fue uno de ellos: un continente de hielo asociado casi por reflejo a expedicionarios, a hombres cubiertos de escarcha resistiendo el viento en fotografías antiguas. Ese relato, sin embargo, lleva años reescribiéndose. Y el pasado viernes 28 de agosto, en el marco de la XXIII Feria Antártica Escolar (FAE 2026), volvió a corregirse frente a un auditorio lleno de estudiantes que escuchaban con la atención de quien intuye que le están hablando de su propio futuro.

El Instituto Antártico Chileno (INACH) celebró el VI Seminario "Mujeres en Ciencia Antártica: Inspirando nuevas generaciones", una jornada pensada para poner nombre y voz a quienes sostienen la actividad polar desde la investigación, la gestión y la logística. No solo para reconocer a las científicas, sino también a las que trabajan tras bambalinas, en labores que rara vez aparecen en los titulares pero sin las cuales nada del hielo sería posible.

Abrió la mañana Verónica Vallejos, jefa de la sección de Medio Ambiente y encargada de género del INACH, quien recorrió los hitos de la inserción femenina en la ciencia polar y rescató del olvido a las pioneras de distintas disciplinas. Su pregunta fue casi una declaración de principios: "¿Por qué tenemos que hablar de mujeres en la ciencia antártica? Porque es sumamente importante reconocer los conocimientos que han aportado. Necesitamos disminuir los estereotipos culturales y sociales al respecto, y nos interesa incentivar a las nuevas generaciones no solo a las mujeres sino también a los hombres, porque necesitamos ambas visiones para seguir generando conocimiento". Y añadió una idea que resonó en la sala: "La ciencia antártica no posee fronteras ni género, pues la Antártica nos pertenece a todos y todas".

Después llegó el turno de una mirada menos habitual en estos escenarios. Gladys Oyarzún, ingeniera en Prevención de Riesgos y profesional del Área de Desarrollo Organizacional del INACH, habló de ese trabajo silencioso —la seguridad, la logística— que hace posible que la ciencia ocurra. Su mensaje fue directo, casi un empujón para quien duda: "A los y las jóvenes que quieran trabajar en ciencia, logística o prevención, en cualquier campo difícil donde vean que no suele trabajar la mujer, les digo con convicción: no duden de su capacidad. Ocupen su lugar con orgullo, nunca permitan que nadie les haga sentir que un territorio es muy duro o que es exclusivo para hombres". Y cerró con una frase que quedó flotando: "El futuro de este territorio también tiene rostro de mujer".

La ciencia en primera persona la puso la Dra. Claudia Maturana, investigadora del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) y miembro de la Asociación de Jóvenes Investigadores Polares (APECS-Chile). Habló de vocaciones que nacen temprano, de los tropiezos académicos y de las puertas que hoy se abren en la investigación antártica. Su consejo apuntó justo a los miedos de quienes recién empiezan: "No llegar al lugar que imaginaste inicialmente no significa que la idea esté mal. Volverse a levantar después de un 'no' es lo que te da fortaleza para seguir investigando y buscando alternativas hasta concretar tus objetivos".

El seminario cerró con una mesa de diálogo moderada por la Dra. Cristine Trevisan, investigadora del Departamento Científico del INACH, que sumó una presencia especial: la subsecretaria de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Rossi, quien viajó hasta Punta Arenas para acompañar la clausura de la FAE. Allí, docentes y estudiantes de distintas regiones del país pusieron sobre la mesa las preguntas incómodas: cómo desarrollarse profesionalmente en zonas extremas, cómo sortear las barreras laborales, cómo integrar de verdad la diversidad de género en los programas científicos.

Rossi respondió desde su propia experiencia de ser, muchas veces, la única mujer en la sala: "Cuando me tocó emprender o estar en mesas donde era de las pocas o la única mujer, lo que me dio fuerza fue hacerme las preguntas: ¿estoy haciendo lo que quiero?, ¿esto me mueve? Si te apasiona, dale, de alguna manera va a funcionar". Y reivindicó una forma distinta de habitar el conocimiento: "Las mujeres tenemos una enorme cantidad de habilidades e inteligencias impresionantes y enfrentamos el mundo con otros ojos".

La subsecretaria también quiso poner el foco en el talento como verdadera herramienta de soberanía: "La soberanía científica en la Antártica se hace a través del talento y el capital humano que viene de todo Chile, que la mira con ojos distintos según la geografía de donde crecimos. Cuando nos unimos como chilenos, con distintas miradas y capacidades sobre la mesa, salen cosas distintas".

El punto final lo puso la Dra. Trevisan, con un mensaje que sonó menos a discurso de cierre y más a mano tendida hacia los estudiantes que llenaban el auditorio: "No necesitan tener decidido lo que van a hacer el resto de sus vidas, pero sí que empiecen con preguntas, con curiosidad. Eso es lo más importante".

Quizás ahí esté el verdadero legado de esta jornada. No en un anuncio ni en una cifra, sino en una sala de jóvenes que salieron entendiendo que la Antártica —ese continente que parecía tener un solo rostro— también los espera a ellos, y a ellas.

La grabación completa del VI Seminario de Mujeres en Ciencia Antártica está disponible en el canal de YouTube del INACH.

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