Turismo y grandes distancias plantean desafíos al rescate marítimo en la Antártica

Francisco Sánchez abordó las dificultades operacionales para enfrentar emergencias, los riesgos de la navegación turística en yates y la cooperación entre Chile y Argentina. También se refirió a una posible ampliación de funciones marítimas en Bahía Fildes, pendiente de oficialización por la Armada.

El aumento del turismo, las extensas distancias y las condiciones meteorológicas extremas representan desafíos para las operaciones de búsqueda y salvamento marítimo en la Antártica. Así lo expuso Francisco Sánchez Urra durante las VIII Jornadas Chilenas de Derecho Antártico, realizadas el 5 de noviembre en la Sala Matilde Brandau de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, en Providencia.

En su presentación, titulada «La salvaguarda de la vida humana en el mar en el continente blanco», el especialista abordó las responsabilidades de Chile en aguas antárticas y las dificultades para movilizar recursos ante emergencias que pueden ocurrir a cientos de kilómetros de los principales puertos de apoyo.

Uno de los antecedentes expuestos fue la posibilidad de fortalecer las funciones del subcentro marítimo ubicado en Bahía Fildes, mediante una estructura con mayores responsabilidades de coordinación operacional durante una próxima campaña antártica.

Consultado posteriormente sobre su implementación, las fechas y las capacidades que incorporaría, Sánchez precisó que no podía entregar mayores antecedentes, pues corresponde a la Armada oficializar la iniciativa.

Distancias y condiciones extremas dificultan las operaciones

La respuesta ante una emergencia marítima en la Antártica depende de los recursos disponibles, la ubicación de los buques y las condiciones de navegación.

Durante su exposición, Sánchez explicó que una operación de apoyo desde Punta Arenas o Puerto Williams puede tardar días, dependiendo de la distancia y las condiciones meteorológicas.

Al profundizar sobre las principales dificultades operacionales, destacó la magnitud de la responsabilidad que enfrenta Chile:

«La jurisdicción de operaciones de Búsqueda y Salvamento marítimo en el área SAR más extensa del mundo conlleva una tremenda responsabilidad».

El especialista explicó que Chile dispone de capacidades estratégicas, operacionales y tácticas para cumplir esta labor. Sin embargo, la extensión del territorio, las condiciones meteorológicas y las dificultades de comunicación obligan a coordinar los recursos disponibles en cada emergencia.

Sobre la posibilidad de responder ante un incidente de gran magnitud, precisó que las capacidades varían según las unidades y buques presentes en el área. En ese contexto, destacó la labor de coordinación de la Autoridad Marítima y la importancia de las medidas preventivas adoptadas por quienes navegan en estas aguas.

Yates turísticos y cooperación entre Chile y Argentina

La navegación de embarcaciones menores constituye otra preocupación para la seguridad marítima antártica.

Durante su ponencia, Sánchez abordó las limitaciones del Código Polar, instrumento internacional que establece exigencias de seguridad para determinados buques que operan en aguas polares, pero cuya aplicación no comprende de igual manera a todos los yates de recreo.

Respecto de los riesgos asociados a estas embarcaciones, advirtió:

«muchas de estas embarcaciones realizan turismo no regulado».

El incumplimiento de medidas básicas de seguridad puede aumentar las dificultades ante un incidente, especialmente en sectores donde las comunicaciones, la conectividad y el apoyo logístico son limitados.

La preparación de las travesías, el equipamiento y la responsabilidad de los propios navegantes adquieren especial importancia en un entorno donde una emergencia puede requerir complejas operaciones de asistencia.

Frente a estas condiciones, la cooperación internacional constituye un componente fundamental de la respuesta marítima.

La Patrulla Antártica Naval Combinada, integrada por las armadas de Chile y Argentina, permite disponer de unidades navales en las proximidades de la península Antártica durante la temporada estival, facilitando la atención de emergencias y la protección ambiental.

Para Sánchez, esta iniciativa representa:

«un ejemplo de trabajo colaborativo y de protección de la vida en el mar y el medio ambiente».

La patrulla constituye además una medida de confianza mutua entre ambos países, que comparten responsabilidades operacionales en una zona donde las distancias y las condiciones naturales dificultan cualquier respuesta de emergencia.

La exposición dejó en evidencia que la seguridad marítima antártica exige mantener capacidades de coordinación, fortalecer la prevención y sostener la cooperación internacional frente al crecimiento de las actividades humanas en el continente blanco.

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