Luis Valentín Ferrada, investigador principal del Instituto Milenio BASE, académico de la Facultad de Derecho y director del Programa de Estudios Antárticos de la Universidad de Chile, abordó la importancia estratégica del país en el continente blanco, la defensa del consenso internacional y la necesidad de acercar estos temas a la ciudadanía.
La cercanía geográfica con la Antártica otorga a Chile una posición estratégica que debe traducirse en mayor presencia y participación internacional. Así lo planteó Ferrada durante una entrevista realizada el jueves 5 de noviembre, en el marco de las VIII Jornadas Chilenas de Derecho Antártico, desarrolladas en la Sala Matilde Brandau de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, en Providencia.
Pese a la limitada influencia del país frente a las grandes potencias, su ubicación representa una ventaja para participar en las decisiones sobre el futuro del continente blanco.
«Chile es un país muy pequeño en términos relativos, pero que al mismo tiempo, en términos geográficos antárticos, es efectivamente una potencia regional».
Esta condición implica responsabilidades que van más allá de las reivindicaciones territoriales. La participación chilena también debe expresarse mediante investigación científica, protección ambiental, cooperación diplomática y servicios de apoyo a las actividades que se desarrollan en la región.
El consenso como garantía para Chile
Uno de los asuntos centrales de la entrevista fue el funcionamiento del consenso, mecanismo mediante el cual los países consultivos del Sistema del Tratado Antártico adoptan sus decisiones.
Este procedimiento puede dificultar la aprobación de medidas cuando existen intereses contrapuestos. Sin embargo, constituye una garantía para países como Chile, al impedir que se adopten resoluciones sin su aprobación.
Su importancia adquiere especial relevancia frente a las diferencias entre las potencias, las discusiones sobre conservación marina y la necesidad de adaptar el sistema a nuevas actividades humanas y tecnologías.
Las dificultades para alcanzar acuerdos no justifican abandonar un mecanismo que históricamente ha permitido mantener la cooperación entre Estados con intereses diversos en la Antártica.
La participación nacional también requiere fortalecer sus capacidades científicas, diplomáticas y logísticas. Entre las oportunidades mencionadas durante la entrevista figuran los servicios de apoyo desde las ciudades australes, incluida Puerto Williams, y el desarrollo de actividades vinculadas con la presencia chilena en el continente.
De esta manera, la posición geográfica del país podría traducirse en capacidades concretas y en una participación sostenida dentro del sistema internacional.
Acercar la Antártica a la ciudadanía
Más allá de las relaciones diplomáticas, otro desafío es el conocimiento que tiene la población chilena sobre la Antártica y los instrumentos jurídicos que regulan las actividades en el continente.
La limitada presencia de estos contenidos en la educación y las dificultades para comunicar investigaciones especializadas mantienen parte de esta discusión alejada de la ciudadanía.
Esta distancia cobra especial importancia en un escenario donde las plataformas digitales influyen en la circulación de información y en la formación de opiniones.
«Si estamos ausentes del mundo digital, quiere decir al mismo tiempo que estamos ausentes de muchas discusiones en las mesas de las casas de Chile».
Fortalecer la divulgación y abrir nuevos espacios de comunicación permitiría acercar a la población las implicancias de los acuerdos internacionales y las responsabilidades que mantiene el país en materia antártica.
Las universidades cumplen una función relevante en este proceso mediante la investigación y la formación de especialistas. Las Jornadas Chilenas de Derecho Antártico, iniciadas en 2019, constituyen una instancia de intercambio académico que permite examinar problemas jurídicos y generar antecedentes para futuras políticas públicas.
Sin embargo, producir conocimiento no garantiza su incorporación en las decisiones gubernamentales, tarea que depende de las instituciones encargadas de formular e implementar esas políticas.
El desafío, entonces, no se limita a mantener una presencia activa en el continente, sino también a conseguir que su importancia sea comprendida fuera de los círculos especializados.
Chile está geográficamente cerca de la Antártica, pero ¿cuánto de esa cercanía se traduce realmente en conocimiento, participación e influencia sobre su futuro?

