Gustavo Ramírez, de la Universidad de Magallanes, abordó la necesidad de fortalecer la educación y la divulgación del derecho antártico durante un encuentro de especialistas realizado en Santiago.
La creencia de que el Tratado Antártico dejará de estar vigente en 2048 constituye una interpretación equivocada que preocupa al académico de la Universidad de Magallanes Gustavo Ramírez. En entrevista con Mirador Antártico, realizada el jueves 5 de noviembre durante las VIII Jornadas Chilenas de Derecho Antártico, el investigador abordó los desafíos para acercar estos conocimientos a la ciudadanía y fortalecer su comprensión sobre el futuro del continente blanco.
La actividad se desarrolló en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, en Providencia, y reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar los mecanismos de cooperación y los desafíos jurídicos del sistema antártico.
«El rumor de que el 2048 se va a acabar el Tratado Antártico, eso es un enorme desconocimiento que plantea un gran desafío».
La confusión surge de una interpretación incorrecta del Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente, que contempla la posibilidad de solicitar una conferencia de revisión bajo determinadas condiciones a partir de 2048. Esto no significa que el tratado firmado en 1959 tenga una fecha de vencimiento automático.
Una mirada desde la Universidad de Magallanes
La participación de Ramírez incorporó la perspectiva de una institución académica de una región estrechamente vinculada con la actividad antártica. Punta Arenas constituye uno de los principales puntos de conexión logística, científica y operacional de Chile con el continente blanco.
En ese contexto, el acceso al conocimiento sobre las normas que regulan la Antártica adquiere especial relevancia para comprender las responsabilidades nacionales y las actividades que se desarrollan desde el extremo austral.
Durante la entrevista, el investigador destacó el origen de las Jornadas Chilenas de Derecho Antártico como un espacio de discusión en castellano, considerando que buena parte de los encuentros internacionales especializados se realiza en inglés.
La iniciativa, impulsada desde 2019 por el Programa de Estudios Antárticos de la Universidad de Chile, ha incorporado progresivamente investigadores de distintos países y disciplinas, ampliando el intercambio de conocimientos jurídicos, históricos y políticos.
Esta participación también permite conectar el trabajo de universidades regionales con espacios de investigación nacionales e internacionales.
El desafío de comunicar el conocimiento antártico
Uno de los asuntos abordados fue la distancia entre las investigaciones académicas y el conocimiento que llega a la ciudadanía.
Las discusiones sobre legislación, cooperación internacional y protección ambiental suelen desarrollarse en espacios especializados, mientras persisten interpretaciones equivocadas sobre el alcance de los acuerdos que regulan el continente.
La educación y la comunicación pública aparecen, por tanto, como herramientas para explicar estas materias con un lenguaje comprensible, sin perder el rigor jurídico.
Otro aspecto planteado fue la relación entre el trabajo universitario y las políticas públicas. Aunque los encuentros académicos permiten intercambiar antecedentes y generar propuestas, su incorporación en decisiones institucionales depende de procesos que no siempre tienen resultados inmediatos.
Para Magallanes, donde la actividad antártica forma parte de su proyección científica, logística y territorial, estos debates tienen una relevancia que trasciende las universidades.
La participación regional en estas instancias contribuye a mantener vinculadas las investigaciones especializadas con los desafíos que enfrenta Chile en el continente blanco.
Y en una región que constituye una de las principales puertas de entrada a la Antártica, queda una pregunta abierta: ¿cuánto conocemos realmente sobre el territorio con el que mantenemos una relación tan cercana?
