Proponen estatuto binacional para reconocer a expedicionarios antárticos de Chile y Argentina

La iniciativa académica contempla un registro histórico compartido, reconocimiento de campañas y programas educativos conjuntos para preservar las experiencias de quienes han trabajado en el continente blanco.

Reconocer jurídicamente las experiencias compartidas por científicos, personal militar y civiles que han participado en campañas antárticas es el objetivo de una propuesta presentada por la investigadora argentina Agustina Vargas durante las VIII Jornadas Chilenas de Derecho Antártico, realizadas el jueves 5 de noviembre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, en Providencia.

Su trabajo plantea avanzar hacia una política bilateral que permita preservar los vínculos históricos, sociales y culturales desarrollados por expedicionarios de ambos países.

La experiencia humana en la Antártica

Las actividades en el continente blanco implican períodos de aislamiento, condiciones meteorológicas extremas y convivencia entre personas que cumplen funciones científicas, logísticas y operacionales.

Para Vargas, estas circunstancias contribuyen a formar una identidad que merece ser estudiada y reconocida más allá de las responsabilidades institucionales de cada participante.

«Tenemos una historia compartida en cuanto a lo cultural, a lo histórico, a lo antropológico».

La iniciativa propone incorporar esta dimensión humana a los instrumentos existentes de colaboración entre Chile y Argentina, considerando las experiencias acumuladas por generaciones de expedicionarios.

También plantea utilizar mecanismos jurídicos vinculados con la protección de derechos culturales y sociales para dar reconocimiento a dichos antecedentes.

Cuatro medidas para avanzar

El proyecto contempla la creación de un registro histórico bilateral que reúna información sobre las personas que han participado en campañas antárticas.

Una segunda medida considera establecer equivalencias entre los períodos de servicio realizados por personal de ambos países, atendiendo a sus posibles efectos laborales, previsionales y honoríficos.

La propuesta incorpora, además, programas educativos coordinados para difundir la historia de la presencia humana en el continente.

Sobre este aspecto, la expositora valoró las iniciativas desarrolladas en Chile:

«Las políticas educativas chilenas son dignas de reconocimiento».

Finalmente, planteó elaborar un estatuto del expedicionario antártico que permita establecer definiciones compartidas y mecanismos formales de colaboración institucional.

Durante su intervención, Vargas también vinculó el reconocimiento de estas experiencias con eventuales reclamaciones futuras de soberanía. Se trata de una consideración académica dentro de su investigación, no de una medida acordada por los gobiernos.

La propuesta busca ampliar las formas de colaboración existentes mediante el reconocimiento de quienes han contribuido a las actividades antárticas desde distintas funciones.

Su desarrollo dependería de futuros acuerdos institucionales, pero abre una posibilidad para preservar la memoria de las expediciones y valorar una historia que también se ha construido mediante experiencias humanas compartidas.

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