Día de la Antártica Chilena: un hito que fortalece nuestra tricontinentalidad

Por Francisco Sánchez Urra, Historiador

Este 6 de noviembre, por primera vez de manera oficial, las salas de clases de todo el país conmemoran en el calendario escolar una fecha que pocas veces ocupa titulares, pero que define buena parte de lo que somos: el Día de la Antártica Chilena. Ese día de 1940, el Presidente Pedro Aguirre Cerda firmó el Decreto Supremo N° 1747. Este documento trascendental fijó los límites de nuestro país en el continente blanco, entre los meridianos 53° y 90° de longitud oeste. Desde entonces, la geografía escolar nos enseña algo que no siempre dimensionamos: Chile, por el sur, limita con el Polo.

Este hecho jurídico reafirmó la condición tricontinental de nuestra patria, presente en América, Oceanía y la Antártica. Pero la firma no surgió de la nada. Es parte de una historia que se proyecta desde los tiempos del Reino de Chile, cuando la Corona española concebía sus dominios australes mirando hacia los confines del sur, y que luego fue forjada por el Chile republicano.

La visión o’higginiana tuvo pronto un hecho concreto. En 1820, el gobierno otorgó la patente al Dragón de Valparaíso, buque de la marina mercante que llegó hasta isla Decepción, en lo que hoy es el Territorio Chileno Antártico. Era el inicio de un vínculo que, durante las décadas siguientes, sostuvieron pensadores, diplomáticos y académicos convencidos de que el destino de Chile también estaba en esas aguas heladas.

Uno de los capítulos más recordados de esa historia lo escribió el piloto Luis Pardo Villalón. El 30 de agosto de 1916, al mando de la escampavía Yelcho de la Armada de Chile, logró rescatar a los 22 tripulantes de la Expedición Imperial Transantártica de Ernest Shackleton. Estaban varados en isla Elefante tras el naufragio del Endurance. Donde otros intentos habían fracasado, la pericia y el coraje de un marino chileno abrieron paso entre el hielo.

La firma de Pedro Aguirre Cerda dio a esa vocación un respaldo jurídico y proyectó a Chile hacia el continente blanco. Seis años después, en noviembre de 1946, el Presidente Gabriel González Videla decidió organizar la Primera Expedición Antártica Chilena, que se materializó en enero de 1947. La fragata Iquique y el transporte Angamos de la Escuadra Nacional zarparon con equipos, materiales y servidores de la Armada para levantar la primera base chilena en la Antártica. Fue inaugurada en febrero de ese año en isla Greenwich y hoy se conoce como Base Arturo Prat.

Aquel viaje no fue solo una empresa naval. A bordo iban también intelectuales, entre ellos el escritor Francisco Coloane, quienes no se limitaron a registrar los hechos: desarrollaron además trabajos científicos. Fue, por lo tanto, una expedición consagrada también a comprender nuestro planeta y sus dinámicas. Chile ratificaría esa vocación en 1959, como uno de los doce países signatarios originales del Tratado Antártico.

Hoy, a 86 años de aquella firma presidencial y a 80 años de la decisión que dio origen a la Primera Expedición Antártica Chilena, nuestra presencia en el continente blanco es permanente. El Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y el Instituto Antártico Chileno proyectan allí el quehacer nacional. Junto a ellos, diversos operadores privados desarrollan sus actividades en uno de los lugares más inhóspitos y, a la vez, más maravillosos del mundo.

Conmemorar el Día de la Antártica Chilena es homenajear y recordar una historia más que bicentenaria. Es comprender nuestra vocación marítima, tricontinental y de cooperación internacional. Es recordar, como mencionaban aquellos primeros expedicionarios antárticos chilenos de 1947, que «Así la proa... Chile al sur limita con el Polo».

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