Punta Arenas, museo antártico a cielo abierto: Marcelo Astorga propone tótems para el circuito patrimonial de la ciudad puerta de entrada

Bajada: En el Festival de la Ciencia 2026, el investigador planteó señalizar los lugares donde se escribió la historia polar de Magallanes, desde la fotografía de Piloto Pardo con los náufragos de Shackleton hasta el hotel donde se alojó Roald Amundsen.

En el cierre del Festival de la Ciencia 2026, la sala de exposiciones de Zonaustral se convirtió en un punto de encuentro para pensar la Antártica desde Punta Arenas. Ante la Seremi de Bienes Nacionales, Lorena Díaz; el Seremi de las Culturas, Rodrigo Bravo, y el Seremi de Ciencia, Carlos Olave, el doctor Marcelo Astorga presentó una exposición sobre el patrimonio antártico de la ciudad y los caminos para ponerlo en valor.

La jornada reunió además a la Fundación Antarctica 21, el Instituto Antártico Chileno, el Nodo Subantártico y el Cequa, entre otras instituciones, en una feria abierta a familias, estudiantes y vecinos.

Las ciudades puerta de entrada que ya cuentan su historia

Astorga comenzó mirando hacia otras ciudades vinculadas al continente blanco. Mostró cómo lugares como Hobart, en Australia, o Christchurch, en Nueva Zelandia, han rescatado figuras, hitos y acciones de la exploración polar para integrarlos a su paisaje urbano, con estatuas, placas, museos y recorridos señalizados.

La comparación dejó una idea instalada: Punta Arenas tiene una historia antártica tan rica como la de cualquier otra puerta de entrada al continente, pero gran parte de ella sigue siendo invisible para quienes recorren sus calles.

Tres lugares, tres capítulos de la historia polar

La propuesta central fue robustecer el circuito patrimonial antártico con nuevas señaléticas y tótems informativos en sitios emblemáticos.

El primero es el lugar donde fue captada la popular fotografía del piloto Luis Pardo junto a los náufragos de la expedición de Ernest Shackleton. En 1916, al mando de la escampavía Yelcho, Pardo rescató a los hombres varados en isla Elefante y los trajo de regreso a Punta Arenas, en una hazaña que dio la vuelta al mundo y que este año cumple 110 años.

El segundo es la casa del general Ramón Cañas Montalva, figura clave del pensamiento antártico chileno y uno de los principales impulsores de la delimitación del Territorio Chileno Antártico, establecida en 1940.

El tercero es el lugar donde se alojó Roald Amundsen, en el entonces Hotel París. Antes de convertirse en el primer hombre en alcanzar el Polo Sur, el explorador noruego pasó por Punta Arenas como integrante de la expedición belga del Belgica, a fines del siglo XIX.

Una hoja de ruta para el patrimonio antártico

La iniciativa forma parte de la Hoja de Ruta elaborada por el Nodo Antártico, que busca proyectar el vínculo entre Magallanes y el continente blanco desde distintas dimensiones, incluida la patrimonial.

Más que instalar señaléticas, la propuesta invita a recordar a los exploradores que pasaron por estas costas y a reconocer el legado científico que se ha construido desde aquí. Bajo esa mirada, Punta Arenas puede entenderse como un museo a cielo abierto, con una estructura patrimonial que ordene estos hitos y articule a instituciones, autoridades y comunidad en torno a un relato común.

Descarga «A 110 años de la hazaña de Piloto Pardo»

Durante su exposición, Astorga invitó a los asistentes a descargar el libro «A 110 años de la hazaña de Piloto Pardo», una obra colectiva con la participación de Mauricio Jara, Consuelo León, Nadia Farías, Francisco Sánchez, María Pastora Sandoval y el propio Marcelo Astorga.

La publicación está disponible de forma gratuita aquí, en Mirador Antártico, en la sección Material descargable. Es una invitación a revisitar uno de los rescates más célebres de la historia polar desde la ciudad que lo vio regresar.

Antartizar la mirada

En un festival cuyo lema fue «Preguntar nos mueve», la exposición dejó una pregunta abierta: ¿cómo contamos la historia antártica que ya está en nuestras calles? En una ciudad que se consolida como puerta de entrada logística y científica al continente blanco, poner en valor su pasado polar es también una forma de proyectar identidad, fortalecer el turismo cultural y acercar a las nuevas generaciones a un territorio que forma parte de la vida cotidiana de Magallanes.

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