«Así la proa»: el libro que rescata la primera expedición antártica chilena a 80 años de su zarpe

A las puertas de cumplirse ocho décadas de la expedición de 1947, la obra del historiador antártico Francisco Sánchez y el ingeniero Felipe Molina se consolida como una lectura obligada para comprender la historia antártica de Chile.

En febrero de 1947, la fragata Iquique y el transporte Angamos navegaron hacia el sur con una misión que cambiaría para siempre la relación de Chile con el continente blanco. Bajo el mando del comodoro Federico Guesalaga, la expedición llevaba a bordo a marinos, militares y cerca de veintisiete científicos y escritores, entre ellos Francisco Coloane y Oscar Pinochet de la Barra. El 6 de febrero de ese año se inauguró en la isla Greenwich la Base Soberanía, hoy Base Naval Capitán Arturo Prat. Era la primera base chilena en la Antártica.

Casi ochenta años después, esa historia vuelve a navegar en las páginas de «Así la proa: 1947, la primera expedición antártica chilena».

Ochenta años de una decisión de Estado

El aniversario que se aproxima no es una simple efeméride. La expedición de 1947 fue, como plantea el libro, el acto fundacional de una continuidad soberana y científica que todavía ordena la política antártica nacional. Desde entonces, la presencia de Chile en el continente no se ha interrumpido.

Por eso, la obra no se queda en el pasado. Conecta aquel zarpe con desafíos actuales, como el Estatuto Chileno Antártico, el nuevo rompehielos Almirante Viel y el papel de Punta Arenas como puerta de entrada al continente. Leer «Así la proa» es entender que la política antártica de hoy tiene raíces concretas en aquellas decisiones.

El historiador que rescató la travesía

Detrás de la obra está el trabajo decisivo del historiador antártico Francisco Sánchez. Su labor ha sido rescatar del olvido un capítulo que, pese a su importancia, permanecía disperso en archivos, crónicas y memorias. Reunir esas piezas y ordenarlas en un relato coherente y accesible exigió años de investigación y una convicción clara: la historia antártica de Chile es mucho más rica de lo que solemos creer.

Sánchez no trabaja solo desde el escritorio. Ha participado activamente en la vida antártica nacional e internacional: ha presidido de manera interina el Consejo de la Sociedad Civil del Instituto Antártico Chileno y, en agosto de 2026, formó parte de los grupos de trabajo sobre historia, educación y divulgación en la XII Conferencia Científica Abierta del SCAR, en Oslo. También colaboró en «Cuentos Antárticos y algo más», proyecto que acercó el continente blanco a estudiantes de distintas regiones del país.

El impulso de un ingeniero

El libro también es fruto del impulso del ingeniero Felipe Molina. Su participación aporta una mirada complementaria a la del historiador: la de quien entiende los desafíos técnicos y logísticos que enfrentaron aquellos pioneros al cruzar el mar de Drake en buques de la época, sin las herramientas de navegación actuales. Su empuje fue clave para que la investigación se convirtiera en un libro y llegara a los lectores.

Esa combinación de historia e ingeniería es uno de los sellos de la obra. El resultado es un relato que integra el contexto político y diplomático de la época con la dimensión humana y material de la expedición.

Una lectura obligada

La recepción del libro confirma su relevancia. En su presentación en la Universidad Gabriela Mistral, el doctor Mauricio Jara, académico de la Universidad de Playa Ancha y del Centro de Estudios Hemisféricos y Polares, afirmó que «los autores logran sintetizar un capítulo fundamental de nuestra historia antártica nacional».

Ese día, las delegaciones de la Escuela de Carabineros, la Escuela Militar y la Dirección de Educación de la Armada recibieron ejemplares para sus bibliotecas. Así, las nuevas generaciones de oficiales podrán conocer el origen de la presencia nacional en el continente.

Con la presentación del 8 de octubre en Punta Arenas, en Café del Stretto, la obra llega a la ciudad que ha sido testigo de buena parte de la historia antártica chilena.

A pocos meses de los 80 años de la expedición, «Así la proa» se consolida como una lectura obligada para investigadores, estudiantes, docentes e instituciones, y para todo aquel que quiera comprender por qué Chile es, desde 1947, un país antártico.

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