Solo se llega por mar, después de cruzar el Drake. En Bahía Chile, dentro de la Base Naval Antártica "Capitán Arturo Prat", funciona el Museo Antártico "Comodoro Federico Guesalaga Toro": una colección patrimonial montada en uno de los ambientes más extremos del planeta, que conserva los objetos, imágenes y relatos de los primeros chilenos que habitaron el continente blanco.
Ningún visitante llega aquí por casualidad. Para pararse frente a las vitrinas de este museo hay que navegar días enteros, sortear los mares más bravos del planeta y desembarcar entre témpanos en isla Greenwich, en pleno Territorio Chileno Antártico. Quizás por eso la experiencia es distinta a la de cualquier otra sala de exhibición: aquí el paisaje que rodea al edificio es el mismo que retratan las piezas de su interior.
La casa de los pioneros
El edificio que hoy alberga la muestra es, en sí mismo, la pieza más antigua de la colección. Fue construido en el verano de 1947, cuando la Primera Expedición Antártica Chilena —con el Transporte "Angamos" y la Fragata "Iquique"— desembarcó hombres y materiales en Bahía Chile para levantar la primera base nacional en la Antártica. La instalación fue inaugurada el 6 de febrero de 1947 y marcó el inicio de la presencia efectiva y permanente de Chile en el continente.
Al mando de esa hazaña estuvo el Comodoro Federico Guesalaga Toro, cuyo nombre lleva hoy el museo. Cuando la expedición zarpó de regreso en marzo de 1947, Guesalaga dejó en tierra a un grupo de marinos encabezados por el Teniente 1° Boris Kopaitic: fueron los primeros chilenos en habitar de manera permanente esas latitudes. Un óleo del Comodoro recibe hoy a cada visitante, como recordatorio de que la soberanía se construye con visión, preparación y liderazgo.
Conservar patrimonio donde el hielo lo borra todo
Montar y mantener una colección museológica en la Antártica es un desafío técnico y humano mayor. El proyecto fue desarrollado por la Corporación de Patrimonio Marítimo de Chile en conjunto con el Museo Naval y Marítimo Nacional, que asumieron la tarea de conservar patrimonio histórico en condiciones donde el clima no da tregua.
El recorrido reúne objetos utilizados en las primeras expediciones antárticas chilenas —herramientas, equipos y enseres que hicieron posible sobrevivir al hielo—, una maqueta de la Fragata "Iquique", primera unidad chilena en cruzar el Círculo Polar Antártico, y una muestra gráfica que repasa los hitos fundacionales de la presencia nacional en el continente. El resultado es una de las muestras museológicas más australes del mundo.
Visitantes de todas las banderas
Por Bahía Chile pasan dotaciones navales, científicos, expedicionarios y navegantes de los más diversos países. Todos ellos encuentran en el museo algo más que una exhibición: el testimonio de una decisión de Estado que se remonta a 1940, cuando el Presidente Pedro Aguirre Cerda fijó los límites del Territorio Chileno Antártico, y que se concretó con la Primera Campaña Antártica ordenada por el Presidente Gabriel González Videla.
Casi ocho décadas después, la construcción original sigue en pie, habitada por dotaciones que custodian ese legado. Y el Museo "Comodoro Federico Guesalaga Toro" sigue sumando memoria: recoge los testimonios y acervos de quienes lo visitan, prueba de que incluso en el confín más austral del mundo hay historias que Chile continúa escribiendo.
🧭 Ficha del panorama
- Museo: Museo Antártico "Comodoro Federico Guesalaga Toro"
- Ubicación: Base Naval Antártica "Capitán Arturo Prat", Bahía Chile, isla Greenwich, Territorio Chileno Antártico
- Hito fundacional: base inaugurada el 6 de febrero de 1947 por la Primera Expedición Antártica Chilena
- Curaduría y conservación: Corporación de Patrimonio Marítimo de Chile y Museo Naval y Marítimo Nacional
- Imperdibles: el óleo del Comodoro Guesalaga, la maqueta de la Fragata "Iquique" y los objetos originales de las primeras expediciones
