El capitán de navío Javier Sepúlveda Rodríguez recibió los libros de manos del doctor Mauricio Jara durante la presentación de «Así la proa», «Clics Antárticos» y «Cuentos Antárticos y algo más» en la Universidad Gabriela Mistral.
El pasado miércoles 1 de octubre, la casa central de la Universidad Gabriela Mistral, en Santiago, reunió a investigadores, divulgadores e instituciones en torno al continente blanco. Esa tarde se presentaron tres obras: «Clics Antárticos: un continente que pocos visitan y muchos guglean», de la periodista científica María Pastora Sandoval; la obra colectiva «Cuentos Antárticos y algo más», y «Así la proa: 1947, la primera expedición antártica chilena», del historiador antártico Francisco Sánchez y el ingeniero Felipe Molina.
Entre las instituciones presentes estuvo la Dirección de Educación de la Armada de Chile, representada por el capitán de navío Javier Sepúlveda Rodríguez. Su presencia tuvo un significado especial: buena parte de la historia que se presentaba esa tarde tiene a la Armada como protagonista.
Una entrega con sello académico
Al cierre de la jornada, el capitán de navío Sepúlveda recibió un set con los tres libros para la Dirección de Educación de la Armada. La entrega estuvo a cargo del doctor Mauricio Jara, docente de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de Playa Ancha y académico asociado al Centro de Estudios Hemisféricos y Polares. Minutos antes, el propio Jara había presentado «Así la proa» ante el auditorio.
Que fuera precisamente el presentador de esa obra quien entregara los libros a la Armada fue un gesto cargado de sentido. Ese libro rescata una historia en que la institución naval tuvo un rol fundamental. Y, como señaló Jara en su presentación, «los autores logran sintetizar un capítulo fundamental de nuestra historia antártica nacional».
«Así la proa»: una historia naval que se descongela
«Así la proa» descongela una historia que por mucho tiempo permaneció dispersa en archivos y memorias. En ella, la Armada de Chile es protagonista. En 1947, la fragata Iquique y el transporte Angamos, bajo el mando del comodoro Federico Guesalaga, zarparon rumbo al continente blanco con marinos, militares y cerca de veintisiete científicos y escritores, entre ellos Francisco Coloane y Oscar Pinochet de la Barra.
El 6 de febrero de ese año, la expedición inauguró en la isla Greenwich la Base Soberanía, la primera base chilena en la Antártica. Hoy lleva el nombre de Base Naval Capitán Arturo Prat. Con ese acto, la Armada abrió el camino a la presencia permanente de Chile en el continente y dio forma a una política de Estado que se mantiene hasta hoy.
A las puertas de cumplirse 80 años de aquella travesía, el libro devuelve a las nuevas generaciones el relato de los marinos que, con los medios de la época, cruzaron el mar de Drake para escribir el primer capítulo de la historia antártica nacional.
Una presencia ininterrumpida en el continente blanco
Desde 1947, la Armada de Chile ha cumplido labores ininterrumpidamente en el Territorio Chileno Antártico. Cada temporada, sus buques realizan campañas antárticas que dan apoyo logístico a las bases y a la ciencia nacional e internacional. Junto a la Armada Argentina participa en la Patrulla Antártica Naval Combinada, dedicada a la seguridad de la navegación, la búsqueda y el salvamento y la protección del medio ambiente marino. Hoy esa labor se proyecta hacia el futuro con el rompehielos Almirante Viel, construido en Chile.
Esa continuidad de casi ocho décadas es uno de los pilares de la presencia chilena en la Antártica. Conocer su origen, como propone «Así la proa», permite entender el valor de ese compromiso.
Conocimiento para la formación naval
La donación a la Dirección de Educación de la Armada amplía las herramientas con que la institución forma a su personal. Los tres libros ofrecen miradas complementarias: «Así la proa» entrega la historia y el origen de la presencia nacional; «Clics Antárticos» aporta una mirada contemporánea sobre cómo la ciudadanía se interesa por la Antártica, y «Cuentos Antárticos y algo más», escrito por estudiantes del Liceo James Mundell de Cholchol y presentado en el SCAR 2026, en Oslo, muestra que el continente blanco despierta interés en todo el país.
La participación de la Armada, junto a las delegaciones de la Escuela de Carabineros y del Círculo de Historia de la Escuela Militar, confirmó el compromiso de las instituciones del Estado con la conciencia antártica. Para la Armada, además, fue un reencuentro con su propia historia: aquella que comenzó en 1947, cuando sus buques pusieron proa hacia el sur.
