Un equipo multidisciplinario del Programa Nacional de Ciencia Antártica, administrado por el Instituto Antártico Chileno (Inach), estudia cómo la contaminación lumínica derivada de la operación de bases, embarcaciones y actividad turística afecta los ciclos biológicos de especies del continente blanco.
La investigación, denominada «Alteración de los ecosistemas polares: la contaminación lumínica podría modificar los efectos ecológicos del calentamiento global» (Dipole, por su sigla en inglés), cuenta con financiamiento del programa Anillos de Investigación Antártica de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Anid). Busca determinar el efecto conjunto de la luz artificial y el aumento de temperatura en los entornos costeros antárticos.
Un estresor con escasa investigación previa
A diferencia de otras amenazas ambientales ya estudiadas en la región —como el aumento de temperatura, las especies invasoras o los microplásticos—, el impacto de la luz artificial de origen humano ha sido poco explorado hasta ahora.
El director del proyecto, José Pulgar, investigador de la Universidad Andrés Bello, señaló que el equipo se encontró con un vacío de información sobre este estresor específico en ambientes antárticos, pese a la abundante literatura sobre otros factores de presión ambiental en la zona.
Según explicó, la luz artificial que emiten buques y bases —muchas veces encendida de forma constante— puede alterar los patrones de actividad de los organismos, ampliando su tiempo activo y generando efectos que van desde el gasto energético individual hasta consecuencias a nivel molecular, poblacional y ecosistémico.
Mesocosmos en el laboratorio de Punta Arenas
Durante julio, el equipo desarrolló las etapas iniciales del estudio en las instalaciones del edificio de laboratorios Embajador Jorge Berguño, del Inach en Punta Arenas, trabajando con acuarios de especies antárticas vivas.
Allí opera un sistema de mesocosmos —cámaras experimentales controladas— que somete a especies subantárticas, pertenecientes a los mismos grupos taxonómicos que sus contrapartes antárticas, a distintos niveles combinados de luz y temperatura. El diseño experimental contempla dos niveles de contaminación lumínica (con y sin luz artificial) y dos niveles de temperatura: 7°C, correspondiente al registro histórico de Punta Arenas, y un tratamiento de 9°C.
Las simulaciones contrastan una intensidad de 4.000 lux durante el día con un rango de 20 a 25 lux durante la noche, cifra que, según el equipo, representa la medición promedio real de luz artificial en el borde costero de Punta Arenas. Entre las especies analizadas se cuentan peces, mitílidos —como el chorito Mytilus chilensis—, macroalgas y zooplancton.
Próximo paso: trabajo en terreno durante la ECA 63
Esta fase de laboratorio antecede al despliegue del equipo en el continente blanco durante la LXIII Expedición Científica Antártica (ECA 63) del Inach, cuando las mediciones se replicarán en los acuarios de la base Profesor Julio Escudero, equivalentes a los utilizados en Punta Arenas.
El trabajo en terreno está programado para enero y febrero, período que coincide con la mayor actividad turística, el tránsito de embarcaciones y el despliegue de botes zodiac en bahía Fildes. En ese sector, el equipo medirá la magnitud de los gradientes de luz generados por infraestructura costera y su impacto directo sobre especies de baja profundidad o de zonas intermareales.
Entre las especies que se estudiarán en terreno figuran organismos de distintos niveles de la cadena trófica, como el pez Harpagifer antarcticus, Nothotenia coriiceps, el erizo antártico (Sterechinus neumayeri) y el kril (Euphausia superba).
Pulgar destacó el valor metodológico de haber trabajado primero en Punta Arenas, ya que permitió al equipo operar con organismos taxonómicamente cercanos a los que estudiarán en la Antártica y obtener los primeros datos del proyecto antes del despliegue en terreno.
Dipole contempla tres años de ejecución y participan investigadoras e investigadores de la Universidad Andrés Bello, la Universidad de Concepción y la Universidad de Playa Ancha, junto con instituciones internacionales de Canadá, Reino Unido, Italia, Portugal, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos.
